Ingresaste, voluntaria como todos,
en tu prisión de máxima seguridad,
tu novio, tu trabajo y tu esfera de cristal,
te adaptaste a que el tiempo pase
como pasan los días sin pan
olvidando que el volar
no exige más alas que valor
y saltar al vacío
hacia la sensatez del desvarío
Pero chiquilla date cuenta
que no se pueden sincronizar
los latidos de un reloj
con las olas del mar
que te corre por la sangre
viento, lluvia, sol y hambre...
...hambre de libertad
Sin saber muy bien el como,
te dejaste atrapar
en este mundo de alambre
del que temes escapar
¿Qué dirán tu novio, tus jefes
y los vecinos de tu esfera de cristal?
Descubrirás tarde o temprano
que encerrarse en la pareja
es poner al viento rejas
por las que se infiltrará
el suave rumor de la libertad
que la luna siempre es menguante
cuando uno no es navegante
por la vida
y decide ser farero...
en un puerto de montaña,
que las retinas se empañan
cuando vives por tu novio
y tu trabajo en tu esfera de cristal
NACHO HIDALGO
miércoles, 22 de julio de 2009
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