Canoas que pasan.
Unas más grandes, otras más chicas.
Pero todas pasarán.
Algunas se creen transatlánticos,
que el río se puso por ellas.
Pero igual se las ve cruzar.
¿Qué es lo que quedará?
También las hay más lentas
también las hay más profundas.
Aquellas que alegraron cauces
y con furtivas mariposas
llegaron a soñar.
Y canoas tan humildes
que sólo pretendieron remar con dignidad,
pero con aguas turbulentas
tuvieron que lidiar.
¿Qué es lo que quedará?
El río, impasible, a todas conduce.
El río, implacable, a todas lleva al mar.
Pero, por favor, dime agua brava
a qué se debe tu fluir
si luego salvaje todo borrarás...
¿Qué es lo que quedará?
Sólo en ciertos momentos
la corriente susurra respuestas
inventando silencios de verdad.
Y nos señala las ondas en el agua
que ciertas canoas consiguieron dibujar.
Con su remo valiente,
con su remo audaz,
hermosos círculos concéntricos
lograron propagar.
sábado, 31 de enero de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
Marea baja
Cuando no hay,
bajo el mar,
cielo, ni cielo
tras el humo,
la sal se refugia en los labios.
Y puedes llorar aviones de papel,
de alas mojadas,
soplar los muros de espuma
en los párpados de mil rostros,
olvidado el tuyo.
La muerte en son de paz.
El viento en pie de guerra,
cambiándolo todo,
gritando lentamente.
Sombras quebradas,
heridas en todas las esquinas,
no quieras girar en ninguna.
Y caminas cubierto de lodo,
enormes pupilas rehuyendo el suelo,
aullando de gozo
y rompiendo relojes.
bajo el mar,
cielo, ni cielo
tras el humo,
la sal se refugia en los labios.
Y puedes llorar aviones de papel,
de alas mojadas,
soplar los muros de espuma
en los párpados de mil rostros,
olvidado el tuyo.
La muerte en son de paz.
El viento en pie de guerra,
cambiándolo todo,
gritando lentamente.
Sombras quebradas,
heridas en todas las esquinas,
no quieras girar en ninguna.
Y caminas cubierto de lodo,
enormes pupilas rehuyendo el suelo,
aullando de gozo
y rompiendo relojes.
A tí, que estás a mi lado
Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.
Quiero que sepas, que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.
Para mi Jorge Bucay especial.
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Miscelánea,
noexipirona
...y te sacarán los ojos
Madres crían hijos nocturnos.
Nacen de noche,
se reproducen de noche,
mueren de noche.
Crían hijos nocturnos.
Y cuando aprenden a volar,
les sacan los ojos.
Mujeres sostienen hombres venenosos.
Veneno contenido,
veneno en palabras,
veneno mortal.
Sostienen hombres venenosos.
Y cuando ellas quieren volar,
les sacan lo ojos.
Países siembran muerte en madres.
Siembran muerte en hijos.
Siembran muerte en mujeres y hombres.
Y cuando sus aviones tétricos
quieran continuar su vuelo de cenizas,
por Dios,
que alguien les saque los ojos.
Nacen de noche,
se reproducen de noche,
mueren de noche.
Crían hijos nocturnos.
Y cuando aprenden a volar,
les sacan los ojos.
Mujeres sostienen hombres venenosos.
Veneno contenido,
veneno en palabras,
veneno mortal.
Sostienen hombres venenosos.
Y cuando ellas quieren volar,
les sacan lo ojos.
Países siembran muerte en madres.
Siembran muerte en hijos.
Siembran muerte en mujeres y hombres.
Y cuando sus aviones tétricos
quieran continuar su vuelo de cenizas,
por Dios,
que alguien les saque los ojos.
miércoles, 28 de enero de 2009
¿Y vos?
Poesía que quería publicar un "comentarista del blog", falingoclown, tambien conocido como Fran:
Siempre soñé con poder cambiar el mundo,
Siempre soñé una vida mejor,
Mas justa, más humana, más digna… ¿y vos?
Lo soñé, claro que lo soñé.
Soñé un mundo diferente, lleno de claridad,
Arbitrado por la magia del amor, sin nada más… ¿y vos?
Sueño cada mañana en no poder despertar,
Lo vivo con todas mis ganas,
Pero solo consigo frustrarme cada tarde
Al ver que en la vida no llega el final… ¿y vos?
Yo me dejo mi piel en la tierra,
La vida en la calle, mi hambre en la escuela,
Me dejo las ganas de llorar en la sonrisa burlona
de este mundo que se cree me trata mal… ¿y vos?
Yo me quedo, yo me quedo, yo me quedo…
Culpabilizando a la gente de su pasividad…
Yo culpabilizo, si, lo hago, me hace sentir bien.
¡Vaya mierda de mundo! ¡La gente no hace nada! ¡No se mueven…! ¿y vos?
Fran
Siempre soñé con poder cambiar el mundo,
Siempre soñé una vida mejor,
Mas justa, más humana, más digna… ¿y vos?
Lo soñé, claro que lo soñé.
Soñé un mundo diferente, lleno de claridad,
Arbitrado por la magia del amor, sin nada más… ¿y vos?
Sueño cada mañana en no poder despertar,
Lo vivo con todas mis ganas,
Pero solo consigo frustrarme cada tarde
Al ver que en la vida no llega el final… ¿y vos?
Yo me dejo mi piel en la tierra,
La vida en la calle, mi hambre en la escuela,
Me dejo las ganas de llorar en la sonrisa burlona
de este mundo que se cree me trata mal… ¿y vos?
Yo me quedo, yo me quedo, yo me quedo…
Culpabilizando a la gente de su pasividad…
Yo culpabilizo, si, lo hago, me hace sentir bien.
¡Vaya mierda de mundo! ¡La gente no hace nada! ¡No se mueven…! ¿y vos?
Fran
A solas
Me repito al espejo:
"se fuerte",
buceo en noches de alcohol,
me rodeo de gente,
me encadeno a la actividad,
me vuelvo a embriagar...
y, sin embargo,
cuando me sorprendo a solas con mis fracasos,
cuando nadie me observa, la luna si acaso,
no logro evitar caer de nuevo
en los labios del pasado
en abrazos del recuerdo
que ya no dejarán de estar cerrados,
en tu aroma, que ya no recuerdo
pero que tampoco olvido,
en poemas susurrados al oído,
poemas jamás escritos
que ya no recordarás,
en lugares ocultos a los que
por unas horas pudimos llamar hogares,
en definitiva,
en aquellos días en que vivimos como personas
y no como animales...
NACHO HIDALGO
"se fuerte",
buceo en noches de alcohol,
me rodeo de gente,
me encadeno a la actividad,
me vuelvo a embriagar...
y, sin embargo,
cuando me sorprendo a solas con mis fracasos,
cuando nadie me observa, la luna si acaso,
no logro evitar caer de nuevo
en los labios del pasado
en abrazos del recuerdo
que ya no dejarán de estar cerrados,
en tu aroma, que ya no recuerdo
pero que tampoco olvido,
en poemas susurrados al oído,
poemas jamás escritos
que ya no recordarás,
en lugares ocultos a los que
por unas horas pudimos llamar hogares,
en definitiva,
en aquellos días en que vivimos como personas
y no como animales...
NACHO HIDALGO
Poema para "niños"
Pon razón y corazón al servicio de un mundo mejor.
Oy es una gran día para perdonar, hasta la ortografía.
Eres tornado de cambio en el campo hastiado.
S
se puede, responde tu coraje, como un mágico brebaje.
Í
Amigo lector, la Poesía está buscando su vocal perdida, la de la utopía.
(Dibuja una sonrisa y regálasela tú)
El silencio de mi boca
Silencio,
mientras mi piel
grita gemidos exiliados de mi boca,
muda, cautiva por tu cercanía, rota,
cerrada por ese beso que aún espero.
ALBERTO GUERRA
mientras mi piel
grita gemidos exiliados de mi boca,
muda, cautiva por tu cercanía, rota,
cerrada por ese beso que aún espero.
ALBERTO GUERRA
Decirte, sin decir, te quiero
¿Necesitarás una alianza
o un beso especial como testigo?
¿algún metal que afirme
que no te estoy mintiendo?
¿o recordártelo todos los días del año
con mis caricias y bellos escritos?
¿me creerás si no te susurro
palabras de amor al oído?
¿necesitarás un por qué,
un análisis de lo que siento?
¿me creerás si no lo canto,
no lo lloro o no lo grito?
¿necesitarás, además, algún regalo
cada cierto tiempo?
¿pensarás, si no, que no te cuido?
¿pensarás que no te soy sincero?
¿me creerás si solo digo,
sin decirte, que te quiero?
ALBERTO GUERRA
o un beso especial como testigo?
¿algún metal que afirme
que no te estoy mintiendo?
¿o recordártelo todos los días del año
con mis caricias y bellos escritos?
¿me creerás si no te susurro
palabras de amor al oído?
¿necesitarás un por qué,
un análisis de lo que siento?
¿me creerás si no lo canto,
no lo lloro o no lo grito?
¿necesitarás, además, algún regalo
cada cierto tiempo?
¿pensarás, si no, que no te cuido?
¿pensarás que no te soy sincero?
¿me creerás si solo digo,
sin decirte, que te quiero?
ALBERTO GUERRA
martes, 27 de enero de 2009
Palabras encadenadas
Amaneceres degradados en los que la luz empaquetada en ventanas
se cuela en el centro de piernas.
Piernas sinceras que señalan, sin duda, nuestras pupilas.
Pupilas que son rostros, nariz asustadiza,
boca agradable que acaricia y expulsa humo.
Humo que marcha en busca de un hogar, de una chimenea angular
que le lleve a hacer el amor con el viento.
Viento rojo que se expande y, travieso,
encarna mejillas de niñas mínimas.
Mínimas pausas de párpadeos para seguir mirando tus caderas.
Mirando tus caderas.
Mirando, desde el centro de mis pupilas, tus caderas de piernas sinceras, en mínimos amaneceres rojos donde tu boca agradable encarna mejillas;
yo acaricio tu boca, en busca de un hogar, y me llevas a hacer el amor con el viento.
se cuela en el centro de piernas.
Piernas sinceras que señalan, sin duda, nuestras pupilas.
Pupilas que son rostros, nariz asustadiza,
boca agradable que acaricia y expulsa humo.
Humo que marcha en busca de un hogar, de una chimenea angular
que le lleve a hacer el amor con el viento.
Viento rojo que se expande y, travieso,
encarna mejillas de niñas mínimas.
Mínimas pausas de párpadeos para seguir mirando tus caderas.
Mirando tus caderas.
Mirando, desde el centro de mis pupilas, tus caderas de piernas sinceras, en mínimos amaneceres rojos donde tu boca agradable encarna mejillas;
yo acaricio tu boca, en busca de un hogar, y me llevas a hacer el amor con el viento.
"Demuestra tu amor"
"Demuestra tu amor. Regálale un iPod nano por San Valentín"
(Publicidad de Apple)
Qué asco.
(Publicidad de Apple)
Qué asco.
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Alvaro,
Miscelánea
domingo, 25 de enero de 2009
Deseo...
Deseo crecer
en un vientre de libertad.
Alimentarme de alas
y pétalos.
No mas miradas de plomo.
¿Por qué apagamos
el brillo de nuestros ojos niños?
¿Desde cuando es lo mediocre
bandera de nuestra tierra fértil?
Sueños enterrados.
Dentro de nuestras miserias,
ahogados.
Lo fétidamente cotidiano
nos empuja,
la rutina pútrida.
Dónde respirar...
Necesito gestarme
en una madre de luz,
sin paredes,
en eco de latidos libres.
Para nacer,
no caer en la Nada
eternamente.
en un vientre de libertad.
Alimentarme de alas
y pétalos.
No mas miradas de plomo.
¿Por qué apagamos
el brillo de nuestros ojos niños?
¿Desde cuando es lo mediocre
bandera de nuestra tierra fértil?
Sueños enterrados.
Dentro de nuestras miserias,
ahogados.
Lo fétidamente cotidiano
nos empuja,
la rutina pútrida.
Dónde respirar...
Necesito gestarme
en una madre de luz,
sin paredes,
en eco de latidos libres.
Para nacer,
no caer en la Nada
eternamente.
viernes, 23 de enero de 2009
Nostalgia instantánea
El que suscribe, viola
el impuro silencio en sus oídos.
Son canciones conocidas,
acordes táctiles, y olor a incienso.
Otra fotografía accidental
de manjares consumidos.
Aunque la planta siga creciendo,
almaceno cada hueso.
Pregunto en esta ocasión
a una voz triste de guitarra.
“No temas, interpreta el tempo”.
Nostalgia instantánea.
el impuro silencio en sus oídos.
Son canciones conocidas,
acordes táctiles, y olor a incienso.
Otra fotografía accidental
de manjares consumidos.
Aunque la planta siga creciendo,
almaceno cada hueso.
Pregunto en esta ocasión
a una voz triste de guitarra.
“No temas, interpreta el tempo”.
Nostalgia instantánea.
jueves, 22 de enero de 2009
Tres parpadeos + 0
Sobre el bajo cielo duro
vuelve el redoble,
a tres parpadeos y cero
del juicio esporádico.
Y mis ojos tiemblan,
conscientes de la cercanía
de un reflejo de hielo.
Previendo castigo.
¿Por qué, en las juventudes
de esta escalera,
siempre olvido el tropezar
y me siento?
Luego son tonos grises
y respirar poco.
Masticar carne fría,
sediento.
Nocturnidad fútil
y soñar breve,
en un nudo de sábanas
más prieto que de costumbre.
Tres parpadeos.
¿En qué sentido
he tomado el camino
de la espiral?
Me doy, de margen,
un círculo.
Y luego, seguir adelante.
vuelve el redoble,
a tres parpadeos y cero
del juicio esporádico.
Y mis ojos tiemblan,
conscientes de la cercanía
de un reflejo de hielo.
Previendo castigo.
¿Por qué, en las juventudes
de esta escalera,
siempre olvido el tropezar
y me siento?
Luego son tonos grises
y respirar poco.
Masticar carne fría,
sediento.
Nocturnidad fútil
y soñar breve,
en un nudo de sábanas
más prieto que de costumbre.
Tres parpadeos.
¿En qué sentido
he tomado el camino
de la espiral?
Me doy, de margen,
un círculo.
Y luego, seguir adelante.
Poesía, divino tesoro
Tú, que apareces silenciosa en el ruidoso quehacer.
Tú, que me zarandeas en la mejor de las locuras,
la locura de ser.
Yo, que turbado
veo la armonía de tu gesto,
me abandono a tu manto
ese remolino de remanso.
Juguemos enajenados en el patio de las fantasías.
Brindemos risueños por la derrota de la apatía.
Pero no me abandones a la corriente inquisidora,
a los rostros sin expresión que congelan la ilusión.
No me dejes perdido a la deriva del dios dinero,
que antes prefiero
el rebuscar inquieto por tus bellos vertederos.
Olvidados, sí.
Raros, sí.
Pero auténticos y ciertos.
Déjame oír tu dulce acordeón
que mueve las palabras
y en melodía convierte su unión.
Déjame recordar lo bonito de este cuento,
la magia escondida
entre vidas de vagón.
Poesía, divino tesoro,
un alma te ha reencontrado
y ha recuperado la visión.
Tú, que me zarandeas en la mejor de las locuras,
la locura de ser.
Yo, que turbado
veo la armonía de tu gesto,
me abandono a tu manto
ese remolino de remanso.
Juguemos enajenados en el patio de las fantasías.
Brindemos risueños por la derrota de la apatía.
Pero no me abandones a la corriente inquisidora,
a los rostros sin expresión que congelan la ilusión.
No me dejes perdido a la deriva del dios dinero,
que antes prefiero
el rebuscar inquieto por tus bellos vertederos.
Olvidados, sí.
Raros, sí.
Pero auténticos y ciertos.
Déjame oír tu dulce acordeón
que mueve las palabras
y en melodía convierte su unión.
Déjame recordar lo bonito de este cuento,
la magia escondida
entre vidas de vagón.
Poesía, divino tesoro,
un alma te ha reencontrado
y ha recuperado la visión.
El silencio del otoño
Un ocaso de tarde de otoño
solo en el parque,
sentado en un banco
oxidado por el luto de la noche,
pintado con las lágrimas
que no quiso secar nadie …
solo en aquel parque
silbando silencios,
oliendo llorar robles,
encinas, abetos …
solo en aquella noche
teñida de penumbra,
tan solo iluminado
por un par de estrellas,
las dos únicas que pactaron brillar por la luna
el día que ella no pudiera hacernos dormir,
porque su luz no nos pudiese arropar,
porque su luz no nos meciera en la cuna.
Solo en la vida, como quien dice
solo en el parque,
como quien cuelga sus años vacíos
en las caducas copas de los árboles,
solo, como quien quema sus sueños,
impotente,
viendo cómo asesina vilmente el viento,
escuchando los gritos sin voz
que desgarran las hojas
al impactar con el suelo,
observando la infinita fosa común
que convierte aceras y parques
en concentrados cementerios,
donde yacen las hojas inertes
ejecutadas bajo el mandato del tiempo;
solo,
sin poder hacer nada
salvo recordar lo que ya fueron,
viendo cómo descienden, cómo resbalan,
cómo sollozan las hojas,
viendo cómo caen, cómo sufren,
cómo mueren… en silencio,
como los años que tiramos sin sentir al estar solos,
como los años que no vivimos y sí tenemos,
como los años que se divorcian de nuestros sueños
y son abandonados en la soledad del olvido,
en el otoño de nuestros miedos,
donde descienden las hojas,
donde caen nuestros años,
donde se muere en silencio.
ALBERTO GUERRA
solo en el parque,
sentado en un banco
oxidado por el luto de la noche,
pintado con las lágrimas
que no quiso secar nadie …
solo en aquel parque
silbando silencios,
oliendo llorar robles,
encinas, abetos …
solo en aquella noche
teñida de penumbra,
tan solo iluminado
por un par de estrellas,
las dos únicas que pactaron brillar por la luna
el día que ella no pudiera hacernos dormir,
porque su luz no nos pudiese arropar,
porque su luz no nos meciera en la cuna.
Solo en la vida, como quien dice
solo en el parque,
como quien cuelga sus años vacíos
en las caducas copas de los árboles,
solo, como quien quema sus sueños,
impotente,
viendo cómo asesina vilmente el viento,
escuchando los gritos sin voz
que desgarran las hojas
al impactar con el suelo,
observando la infinita fosa común
que convierte aceras y parques
en concentrados cementerios,
donde yacen las hojas inertes
ejecutadas bajo el mandato del tiempo;
solo,
sin poder hacer nada
salvo recordar lo que ya fueron,
viendo cómo descienden, cómo resbalan,
cómo sollozan las hojas,
viendo cómo caen, cómo sufren,
cómo mueren… en silencio,
como los años que tiramos sin sentir al estar solos,
como los años que no vivimos y sí tenemos,
como los años que se divorcian de nuestros sueños
y son abandonados en la soledad del olvido,
en el otoño de nuestros miedos,
donde descienden las hojas,
donde caen nuestros años,
donde se muere en silencio.
ALBERTO GUERRA
domingo, 18 de enero de 2009
Segundo de rendición
He tomado mi ración
y en este interminable segundo,
no he dudado en afirmar
que ya no quiero cambiar el mundo,
sino que a otro planeta
me he decidido mudar.
Páginas de muerte
páginas de crueldad,
y en medio del abismo
una bonita publicidad.
Letras ensangrentadas
por muertos que son muy lejanos,
que mañana olvidaremos
pues no son tan hermanos.
Y durante este entierro,
¿Amor por qué te mataron?
opiniones inquietas
opiniones de llanto
opiniones de un funeral
que los cínicos han programado.
Yo ya no quiero cultura
yo ya no quiero arte y canto,
si para beberlo
tristes muertes me han inundado.
Después de esta ración,
sólo puedo componer
la estrofa de mi rendición.
He tomado mi ración
y en este eterno segundo,
no he dudado en afirmar
que ya no quiero cambiar el mundo,
sino que a otro planeta
me he decido mudar.
y en este interminable segundo,
no he dudado en afirmar
que ya no quiero cambiar el mundo,
sino que a otro planeta
me he decidido mudar.
Páginas de muerte
páginas de crueldad,
y en medio del abismo
una bonita publicidad.
Letras ensangrentadas
por muertos que son muy lejanos,
que mañana olvidaremos
pues no son tan hermanos.
Y durante este entierro,
¿Amor por qué te mataron?
opiniones inquietas
opiniones de llanto
opiniones de un funeral
que los cínicos han programado.
Yo ya no quiero cultura
yo ya no quiero arte y canto,
si para beberlo
tristes muertes me han inundado.
Después de esta ración,
sólo puedo componer
la estrofa de mi rendición.
He tomado mi ración
y en este eterno segundo,
no he dudado en afirmar
que ya no quiero cambiar el mundo,
sino que a otro planeta
me he decido mudar.
viernes, 16 de enero de 2009
Amanecerá
Amanecerá tu mirada
secando rocíos
de los lagrimales
los tuyos... los míos,
amanecerá...
embriagando el alba
al cielo de pálidas mejillas
con colores encendidos,
amanecerá...
quebrando las oscuridades
de la noche que mantiene
tus dientes cautivos,
amanecerá...
Iluminando tu cabello
Callando los truenos
De angustias y miedos
¿Los míos? ¿Los tuyos? Los nuestros
Fingiendo que la eternidad
es abarcable entre besos,
amanecerá...
despertando tu sonrisa,
que destierre los temores y el frío,
descongelando las cumbres
de anhelos ininterrumpidos,
amanecerá...
y quizá, yo amanezca contigo.
NACHO HIDALGO
secando rocíos
de los lagrimales
los tuyos... los míos,
amanecerá...
embriagando el alba
al cielo de pálidas mejillas
con colores encendidos,
amanecerá...
quebrando las oscuridades
de la noche que mantiene
tus dientes cautivos,
amanecerá...
Iluminando tu cabello
Callando los truenos
De angustias y miedos
¿Los míos? ¿Los tuyos? Los nuestros
Fingiendo que la eternidad
es abarcable entre besos,
amanecerá...
despertando tu sonrisa,
que destierre los temores y el frío,
descongelando las cumbres
de anhelos ininterrumpidos,
amanecerá...
y quizá, yo amanezca contigo.
NACHO HIDALGO
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