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martes, 17 de marzo de 2009

Patito feo

Creí poder vivir
callando a mi corazón
y cuando estaba amordazado
gritó pidiendo atención.

Creí poder vivir
sujeto a la razón
sin darme cuenta
que no hay mayor sinrazón.

Creí poder vivir
una carrera a medias tintas
en el miedo me educaron
a relativizar la vocación.

Creí poder vivir
otra vida de cristal
patito feo soy ahora
en medio del aluvión
con lagunas de cisnes he soñado
que dignifiquen mi corazón.

domingo, 15 de marzo de 2009

Las mesas crecen

Primero son asiento para la indeseada compañía de papel que nos brinda cada día y sus tareas. Apuntes tempranos de paisajes de vagón en movimiento, de ideas aún no comprendidas, apilados en desorden, esperando.
Para afrontar la reunión, pueden aparecer sobre su superficie platos de migas y latas medio llenas -o medio vacías- de refresco tibio y revenido.

En la del poeta, incluso, versos en construcción o simplemente, ruinas de ellos.

Con el paso adimensional de las horas de trabajo u holgazanería, comienza a peligrar el equilibrio de folios, cuadernos, libros y carpetas. La solución es desterrarles con un barrido de brazo y colonizar la recién desalojada sección de la mesa con un libro abierto que ofrezca, en el mejor de los casos, una lectura agradable.
No hay testigos visuales del lento y constante aterrizaje de las motas de polvo, de la muerte de los bolígrafos abiertos y de la dramática lucha de los lápices por conservar el precario equilibrio sobre una página inclinada que les salva de despuntarse contra el suelo.

Poco a poco, el espectador y usuario percibe un aumento en el número y la diversidad de los pequeños objetos que pueblan la mesa, aunque en general sólo uno capta su atención por encima del resto: un reloj de pulsera, sentado en el medio de la mesa sobre su correa arrugada. Tic-tac.

El problema, en resumen, es que las mesas crecen y echan hojas hasta la llegada de un otoño nada espontáneo.

Uno más (o uno menos)

Los rayos besaban su suave tez inmaculada.
Todo era de rosa aquellos días de celebraciones.
Sus ojitos perdidos iluminaban los de aquella muchedumbre tan tan alta.
Luego creció.
Ya no disfrutaba sin pretensiones.
Ya sólo jugaba con sus amigos cuanto tocaba jugar y no todo el mundo era su amigo.
Peligro, cuidado por donde pisas.
Miedo, nunca sabes lo que puede pasar.
Imponte, o si no te vacilarán.
Y sus ojos se apagaron.
Ya no desentonaba en el mar de grises, ya sólo quedaba copiar otra vida de cristal.

viernes, 13 de marzo de 2009

Buscando el norte

Ahora que, hundido,
he trepado por la enredadera,
esa de falsas verdades,
que durante un tiempo ha brotado
porque yo la he creído.
Sumido en el desaliento
pero con una estrella en el bolsillo
veo lo absurdo de mis enredos
olvido el vals con el miedo.
Alzo la vista, inquebrantable,
barriendo la enorme estepa
henchido de mi catarsis
busco zonas más bellas
donde la savia de mis cultivos
fluya acompasada con mi latir,
haya tormenta o viento.

Sonrío, porque la amplia tierra
me regalará nuevas semillas,
cuando miles de nortes señale
mi brújula escondida.

jueves, 12 de marzo de 2009

La leyenda del Cunnilingus de la muerte

He aquí, una muestra, inédita hasta ahora, sobre las posibilidades maestras y las maravillas artísticas a las que puede llegar el ser humano. Un escrito que guardará internet en nuestro blog y todos nostros recirdaremos en nuestros corazones. Gracias Put, por este regalo que nos has hecho a mí y al arte.


En un periodo ya pasado, había un pueblo apoderado por el aburrimiento, un sitio donde nunca ocurría nada fuera de lo normal, fue aquí, en el lugar más insospechado del mundo, donde nació Albert War el 22 de febrero del 1754. Era el primer parto de su madre, parió a su hijo en un pajar, donde el hedor era insoportable . Aquel día no hubiera podido sobrevivir si Albert War no hubiese sido alguien tan especial. Ante el intento de abandono por parte de su madre, aquel chico tuvo que pasar los primeros años de su vida en el orfanato Madison Elisabeth. Para Stephany Prisen, la dueña de aquel harapiento lugar, War era una fuente de ingresos como los demás niños, pero estos notaron enseguida que este tenía algo distinto a los demás. Cuando tenía cinco años, Albert War aun no sabía hablar y tampoco poseía ningún talento que le hiciese único entre los demás humanos. Además aquel chico tenía un gran problema y es que Albert War llevaba dos años sin comer. Tenía a la gente del pueblo tan preocupada como fascinada por aquel asombroso hecho. Pero un día, ya con 12 años mientras andaba por las calles siniestras de aquel fantasmagórico pueblo, oyó un ruido celestial proveniente de un pequeño puesto de helados. Fascinado por aquella melodía, se aproximó como embrujado a aquel puestecillo. La mezcla de colores proveniente de los distintos tipos de helados, hizo que la boca de Albert War se humedeciera tanto que no tardó más de dos segundo en probar aquellos apetitosos manjares. Fue tal la explosión de sabor producida en el interior de su boca, que pasó los siguientes años de su vida alimentándose únicamente de aquel delicioso sabor. Lo que él no sabía es que este extraño suceso le iba a hacer desarrollar uno de los poderes más importantes de los que jamás una persona pudiese imaginar. Pues pasó el resto de su vida haciendo solo un movimiento de lengua, aspaventándola de arriba abajo, una y otra vez, sin cesar, cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo. Todos pensaban que esta alimentación terminaría por acabar con su vida, pero sucedió todo lo contrario, pues se convirtió en un atractivo chico, fuerte, audaz, distinguido entre el resto de los machos del pueblo. Un casual día de primavera, mientras Albert War a sus 22 años caminaba tranquilamente, vio a una joven y preciosa muchacha, de la que quedó enamorado repentinamente, pero este sentimiento fue mutuo lo que les hizo acabar apasionadamente encima de una alpaca de paja que había en un granero un poco retirado del pueblo. La chica insaciable por el apetito sexual que le producía Albert War, exigió a este que le provocase más y más placer, pero este cansado por hora y horas de continuo ejercicio, no le quedo más remedio que arrodillarse ante aquella excitada chiquilla. Y entonces ocurrió, él introdujo su lengua en aquel húmedo y palpitante músculo lleno de pelos encharcados por un jugo tan apetitoso que le hizo recordar al sabor de un helado. Entonces realizó ese aspaviento de lengua de arriba abajo. Fue tal el placer que provocó en aquella muchacha que hizo que se retorciese hasta tales límites que ella murió, murió de placer, pero murió. El chico movido por una rabia interna incontrolable, salió corriendo y se perdió en lo más profundo de un bosque que había cerca de una colina del pueblo. Cuando llego a lo más alto de aquella colina, salió de su interior un enorme grito a la vez que aspaventaba una y otra vez su lengua como el mejor sabía hacer. Aquel rugido convertido en un leve murmullo llegó hasta las casas del pueblo donde las jóvenes doncellas dormían tranquilamente. Estas se despertaron de inmediato provocadas por un gran apetito sexual que les hizo adentrase en el bosque y dirigirse a donde se localizaba aquel atormentado joven. Los hombres del pueblo llenos de rabia, cogieron todas las armas que poseían en sus casas y se dirigieron promovidos por sus celos a donde Albert War estaba saciando y matando a las muchachas sedientas de placer. Cuando estos llegaron, todas las chicas estaban muertas, lo que les hizo descargar su furia apretando el gatillo de todas sus armas y acabando con la vida de Albert War. Años después se cuenta, que todas las noches mientras la gente descansa en sus apacibles casas, se oye ese pequeño susurro, provocado por la voz y el aspaviento de la lengua de Albert War. Todos cuentan su historia, la del chico que nació siendo un don nadie, pero que hoy por hoy es una gran leyenda, puesto que ha sido el creador del CUNILINGUS DE LA MUERTE.


LUISMI GARCIA

Sin un euro

Era Lunes. Freddy se levantó y dio un beso cargado de emoción a la tripa encinta nuevemesina de su mujer. Vestido y desayunado se dispuso a salir por la puerta. Empezaba la semana laboral y era en esta cuando iban a terminar la obra de la plaza Zahonero. No podía llegar tarde, le estaba esperando su jefe con autoridades del ayuntamiento para darle las últimas pautas de puesta del pavimento. Se introdujo en el metro. Echó mano a la cartera y no la encontró. No estaba porque se le había dejado en el abrigo que usaba los domingos. No podía volver a casa, llegaría pasada la hora y su jefe ya no estaría. Pensó en una posible expulsión de su empleo y posteriormente en su hijo, que iba a venir al mundo dentro de muy poco. Corrió desesperadamente saltándose los tornos. Los de seguridad le vieron y corrieron detrás. Cerrándose las puertas del vagón consiguió entrar. Los de seguridad ya no le alcanzaron y rápidamente avisaron por walkie que había un posible delincuente en la línea 6.

Pasó unas estaciones aliviado y pensando que llegaría a tiempo a la cita que tanta importancia tenía para la empresa de la que él formaba parte. Nos jugamos mucho chaval – repetía incesantemente el hijo del dueño, su jefe -, tenemos que dar imagen de empresa seria para seguir creciendo. Cuando se dispuso a salir del tren, vio como le esperaban seis hombres con chalecos reflectantes. Agarrado, le dijeron que tenía que testificar lo que había ocurrido y que posteriormente llamarían a la policía. Estaba inundado de impaciencia. No tenía tiempo. Se soltó violentamente, dando puñetazos y pudo salir corriendo. La mala suerte hizo que tropezara justo al salir de la boca del metro. Los de seguridad le propinaron una paliza, dejándole ahí tirado. No podían llamar a la policía porque serían imputados, ya que no disponen la legalidad de utilizar la fuerza para resolver un conflicto.

Demacrado, se puso en pie y vio la hora. Faltaba cinco minutos para las diez, hora a la que le había citado. Llegó y su jefe, al verle, adoptó una mirada inquisitiva.

- Qué ha pasado – dijo -, no sabes que aquí en España hay que venir decente al trabajo.

- Ya patrón - respondió -, pero mía no fue la culpa...

- ¡A mí eso no me importa! – encolerizado-.Estás despedido. No vuelvas por aquí.

No lo podía creer, había perdido el trabajo por un motivo que tenía una explicación. Buscó su móvil para llamar a su mujer, pero no funcionaba, los de seguridad lo había roto de una patada. Ir a un hospital se le presentó como la primera opción. De camino le pararon una pareja de municipales que le pidió la documentación. No la tenía encima, estaba en la cartera. Se fue detenido ya que no podía justificar nada debido a su deterioro físico.

En la comisaría le dijeron que habían llamado a su mujer y que no habían encontrado respuesta.

- Ella está embarazada – dijo Freddy -, puede que esté de parto.

- Lo siento caballero, pero no puedo hacer nada. Hasta que no traigan su documentación usted no saldrá de aquí. Ahora me tiene que explicar el por qué de esos golpes en la cara.

- Agente, se lo pido por favor, déjeme irme que hay mucha probabilidad que esté de parto.

- Eso no es mi problema – concluyó el policía -.

Las palabras que escuchó le dejaron bloqueado. No podía contactar con nadie más que no fuera su mujer. Puso sus manos en la frente y se le humedecieron los ojos pensando en que su hijo podía haber nacido sin estar él al lado de su esposa. Gritó en alto:

- Mierda de mundo que por no tener un euro y un papel sellado tenga que pagarlo así.

FIN

Nacimiento onírico (y muerte)

Estoy en posición fetal dentro de un vientre. Grande. Desnuda.
El vientre tiene forma de pétalo, pertenece a una flor en la que hay otros siete más.
Suena música de arpa de fondo. Es el único escenario que hay.
Sólo música. Todo música es lo que rodea a la flor de vientres.

Rompo el pétalo, y salgo, como una mariposa de su crisálida.
Vuelo, mis alas son iguales a las de un escarabajo.
Juego con las cuerdas del arpa, volando entre ellas.
Están formadas por hileras de hormigas caminando sobre la nada de un estremo al otro.

Mi vida es breve, lo sabía desde que nací.
Asi que me retiro para morir.

Vuelo con mis alas de escarabajo hasta el centro de la flor de vientres, y me poso en él.
Hay un trono fúnebre de oro precioso.
Me siento, serena.
Y con mi peso, el trono comienza a hundirse en las aguas viscosas que pueblan el centro de la flor.
Siento por última vez la música que me rodea.

Y me acabo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Viaje nocturno

Imitando a la luna, quiero
robarle mordiscos al cielo.
Nocturno, voraz y sincero,
y abrir en su rostro cansado
un gran agujero.

Arderá penetrando en el aire
un flujo de espigas de fuego,
brotando en las nubes furtivas
figuras sin ojos ni alarma,
desnudas en sueños.

martes, 10 de marzo de 2009

Te envio medio poema

Le faltan sudores, tus ojos y mi piel,
calores en la noche,
colores en el amanecer
y que te lo abroche, suavemente, a la cintura.
Le sobran letras, rimas y papel,
No tiene fluidos, ni carne,
ni besos... ni siquiera hueso
le falta de tu deseo la luz
le sobran todos sus versos
y, ante todo, le faltas tú



NACHO HIDALGO

lunes, 9 de marzo de 2009

Cuento y dos moralejas

Tulipanes escuálidos son las únicas criaturas que se atreven a gritar a un cielo, maraña de nervios azules, que se deje caer en lágrimas.
Tienen sed. Necesitan de su sacrificio.
El cielo, intentando librarse de una vez por todas de esos holgazanes pedigüeños, responde en odio con disparos, rayos ardiendo sobre tulipanes secos que se ven morir entre llamas.
Ni una gota húmeda de piedad.
Y el humo del crimen tiñe de viejo al azul celeste, que poco a poco deja de existir.
Porque ya nadie pronuncia su nombre a gritos, clamando llanto y amor.

Dañar envejece; y cuando ninguna voz ya nos nombra, comenzamos a morir.

Ave Fénix

Prefiero remontar el vuelo
una y mil veces
tras mis caídas
a aceptar la losa del miedo
a renegar de la esperanza.

Prefiero caminar tranquilo
por puentes colgantes
a correr insensible
por autopistas voraces,
carentes de sentido.

Prefiero revolotear alegre
sobre el horizonte
entre el azul cielo de mis sueños
y el certero mar de la realidad,
luchando por que se junten
al batir mis alas con libertad.

Prefiero mirar de frente
a los ojos y sin reservas,
absorbiendo cálidas miradas
transmitiendo el color de mi alma.

Prefiero creer en la bondad
que sólo atravesamos una pesadilla temporal
a colgar la conciencia en el perchero
y con ella las ganas de cambiar.

Prefiero renacer de mis cenizas
una y mil veces
a aceptar la losa del miedo
a renegar de la felicidad.

Ad infinitum

El ambicioso escritor se sienta frente a su escritorio y, con la impaciencia que produce la visita de las musas, la tinta empieza a reflejar en el papel, al ritmo de sus manos, su genial idea: un relato sobre un escritor que narra la historia de un literato que escribe contando como un escritor relata... dando lugar a una interminable lista de escritores escritos, algo parecido a lo que ocurre al enfrentar dos espejos.

De repente, se detiene, y con inquietud se pregunta si no formará él parte de la infinita lista de escritores escritos. Mira hacia arriba, como esperando encontrar en el techo la respuesta, evidentemente sin encontrarla. Quitándole importancia al tema y cogiendo con fuerza la pluma, obliga a su personaje, sin que este sepa de su intervención, a preguntarse esto mismo y a reaccionar de igual manera. Antes de firmar el relato, no puede evitar esbozar una sonrisa maliciosa por haber hecho creer a su criatura literaria que es el verdadero artífice de la interminable sucesión de escritores y relatos.



NACHO HIDALGO

Para una antigua compañera

Porque en esta perra vida
no abundan los verdaderos compañeros,
aunque sangré tu partida,
contigo siempre van mis mejores deseos:

Deseo que no gane tu prisa
la batalla contra la cordura,
que no haya noche tan oscura
que ennegrezca tu sonrisa,

Ni piedra tan áspera y dura
que quiebre de tu piel
el tacto a caricia y arena
y su sabor a miel,

Que no sueñes solo dormida,
ni rías solo soñando,
ni vueles solo riendo,
ni vivas solo volando,

Que no invada el gris tu retina,
ni la amargura tus besos,
ni que terminen siendo presos
entre muros de rutina,

Que no olvides, aunque puedas,
que recuerdes, aunque duela,
que el pasar pagina no implique
borrón y cuenta nueva,

Que hagas de la vida tu mayor obra de arte,
que no te detengas en el camino
por cansancio o por hastío
sino para inventar los colores del paisaje

Que solo te bañes en ojos
que te miren, por lo menos,
como antes yo lo hacía,
que el orgullo no te cierre sus cerrojos,
ni te cerquen los miedos,
ni huyas jamás herida,

Que por fin veas la Alhambra,
y que nunca te abandone
la luna de Dakhla.

Deseo que todo vuelva y no vuelva nunca a ser lo que era,
deseo,en definitiva, que abras por fin las alas
y no quede cabrón en el mundo capaz de cerrarlas,
mis deseos, de compañero a compañera.



NACHO HIDALGO

sábado, 7 de marzo de 2009

Consejos

Si puedes correr, corre y vuela si puedes volar,
manten tu punto mas debil escondido,

Si puedes, cruza el mar,
desconfía, incluso, de los amigos,

Cambiate la identidad,
evítala si quiere contactar contigo

Incluso, por si acaso, no olvides testamentar,
Alerta tus siete sentidos,

Mira bajo el coche y antes de cruzar,
Despídete de tu seres queridos,

Que jamas quedó sin vengar,
por una mujer, el orgullo herido.



NACHO HIDALGO

Renacimiento

Pósate sobre tu música;
suave, vivo, cálido;
mueve con manos de ternura
lo antiguo de tu alma,
guárdalo con cariño
en el cofre del recuerdo.

Llena esa recién vacío latiente
de tu desnudez,
de tu primera esencia.
De tus brotes de luz.

Desemboca en la vida,
que te espera, sonriendo,
para relatarte, único,
a ti, hombre,
creador de tu existencia.

viernes, 6 de marzo de 2009

Desnudando el alma

Nada más que vi lloverte
me envolvió un furor de imaginarte
tan desnuda, como mi alma queda
tras tu intensa mirada,
trashumante entre el rubor
y la amargura de desvestirse
para ti sin que la veas.


ALBERTO GUERRA

Apetecer

Bilingüe en el mundo
quien te dispone, te usa y te come.

Dos lenguas usarás,
la libertad y el amor
para decir que no tienes más
que el aire el cual respirar.

Verbo de la cuarta conjugación
entonando la sal de las comidas
para no caer en la prhibición
de jugar buscando sonrisas.

Deber, eres poco ocioso
aunque das estructura a la vida.
Sin apetencia serías peligroso
y me encerrarías en tu guarida.

Agua dulce sobre la cara,
frescor de mañana turgente.
Protuberancias en el córtex
con ejercito de flores.

jueves, 5 de marzo de 2009

Añorando añorarte

En la soledad de esta noche estrellada y sin estrellas
compongo lagrimas, versos, humo y cenizas,
recreo besos, encuentros, viajes y caricias,
renuevo mi pacto de fracaso por etílicas botellas.

En el abandono de este día en que hecho de menos añorarte,
de vacíos tan profundos que ni siento tu ausencia,
y termino asumiendo la existencia sin esencia ni apetencia;
el lograr sobrevivir se torna una obra de arte.

Pero no me duele la angustia, ni el vacío,
ni la ingravidez, ni la falta de sentido,
apenas si siento la oscuridad o el frío,

lo que me paraliza y altera, y me oprime y amilana,
lo que me corroe y me mata, y alimenta mi hastío
es saber que ayer fue igual, e igual será mañana.



NACHO HIDALGO