Mis piernas finalizan en sangre.
No puedo correr, asi,
sigo atrapada
sigo adaptada
a esta cuna de muerte.
Abrí los ojos, en parte tuyos,
fue bonito ese ejercicio
en el que mis huesos chocaban
mientras todas bailábamos
al compás de nuestras largas sombras.
El espejo fue testigo
de los que desaprendimos.
miércoles 19 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


Ups...
ResponderSuprimirEres muy dios
ResponderSuprimir